No sería justo completar la historia de la Reunión Invernal de Arguis sin nombrar al "A.A." (Arguis Auténtico) aún con toda la polémica suscitada en su época.
La reunion de Arguis había nacido como una reunión libre sin más pretensiones que reunir un considerable número de moteros en torno a una hoguera, con la máxima de disfrutar, compartir y pasar frío por poco dinero en un paraje espectacular del pirineo oscense. La organización dictaba los mínimos servicios para completar estas máximas: Acopio de Leña, parrillas, servicio de bar, medalla conmemorativa y según los años algun otro extra en función de las posibilidades económicas.

Durante muchos años la Reunión Invernal de Arguis se mantuvo fiel a estas máximas, tal como fueran los años del Motoclub Turismo Zaragoza, del Motoclub Pirineos y los primeros años de organización de la Peña Motorista de Zaragoza.
Pasados los años, los integrantes de la Peña Motorista de Zaragoza que en esos momentos organizaba la reunión, al crecer ésta notablemente en numero de asistentes pensaron que los participantes demandaban más servicios en Arguis, un lugar donde resguardarse del frio y animaciones tales como conciertos, bingos y similares que amenizasen la fria noche, así como servicios de cátering. Esta decisión no sentó bien a algunos sectores veteranos de la reunión, que consideraban a Arguis la "Ultima Invernal Auténtica" y que con la puesta en marcha de estos nuevos servicios se estaba traicionando el espíritu de la Invernal.
Durante algunos años se permite el acceso a la hoguera a las personas que no deseaban hacer uso de la carpa, traer su propia comida como siempre y obviar el concierto, el bingo y la entrega de trofeos. Durante esos años conviven pacíficamente el tradicional concepto de Reunión Libre y la Concentración Organizada. Había gente que no pagaba la inscripción por considerarla cara para el deseo que tenían unicamente de disfrutar de la gente y de la hoguera. En este contexto nace el A.A., reclamando una vuelta a los orígenes que mantuviese la reunión tal y como había sido tradicionalmente, considerando que arguis tenía el riesgo de convertirse en una concentración más sin distiguirse del resto.
Llegado un año se restringe el acceso a la zona de la hoguera sólamente a los inscritos, lo que provoca el descontento de los partidarios del A.A. que pasan a celebrar la reunión totalmente separada de la oficial. Al año siguiente, varios veteranos y un holandés preparan unas camisetas y pasquines con la leyenda "A.A., Arguis Auténtico", lo que provoca no poca polémica. Algunos motoclubes que llevaban asistiendo desde los 70 deciden no inscribirse más en la reunión mientras se mantuviese la carpa y la criticada musica disco.
La organización decide suprimir la medalla metálica que se entregaba con la inscripción, sustituyendo esta por un pin, realizando una inscripción simple para acceder al recinto de la reunión que incluía éste pin, bingo y un vaso de caldo.
Entrado el siglo XXI, el número de inscritos baja paulatinamente tocando suelo en 2001 y 2007, siendo cada vez más las personas que acuden sin inscribirse.
En 2008 se da un repunte al número de inscritos y poca gente del A.A. acude, siendo alrededor de 30 las personas que mantienen la ubicación en LaFoz.
La reunión da un giro y recibe 400 inscritos, pero la falta de previsión de la organización deja sin alcohol a los participantes antes de la media noche, lo que vuelve a provocar críticas.
En 2009 se realiza la última reunión del A.A. en el contexto de la XXXVI Reunión Libre de Arguis, haciendo saber a los representantes del Club Motor Monrepós allí presentes que la reunión debía volver a sus orígenes puesto que siendo la Reunión Invernal más antigua de España debía conservarse fiel al espíritu de las Invernales de los años 70.
Los 120 asistentes muestran su alegría tras escuchar el planteamiento ofrecido por el Club Motor Monrepós, de mantener la Reunión Libre, de no limitar el acceso a la hoguera, con una cuota de inscripción que se ajustase en precio a lo que se ofrece: dar medalla metálica, bordado y pegatina, entendiendo los presentes que por 5-6 euros dando esas tres cosas todo el mundo se inscribiría y la organización se encargaría de poner servicio de bar a precios asequibles, algunos aseos portátiles, contenedores y comida para aquellos que avisasen con antelación, prescindiendo de la carpa y la música.
Asi hemos llegado hasta nuestros días.


















